Archive for Había una vez…

80 días

 

En las páginas de sus relatos, las bicicletas habrían ocupado casi un papel protagónico.

Verdes o rojas, juntas habían acompañado la risa de maneras irreproducibles y sentaban fiel testimonio de muchos de sus viajes. Lee el resto de esta entrada »

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cOsAs dE pAlAbRaS

Los sonidos de las palabras suelen ser casi tan transparentes como imperceptibles. En ocasiones dejan asomar el sentido que las encierra y a veces sus formas las transforman.

Quien las embaló probablemente estaba con otro. Otro con el que discutió hasta la carcajada o el enojo, el silencio de las haches, el determinismo de las jotas o el exceso barroco de las erres.

En ellas descubrió algo simple pero complejo, como suele ocurrir con los hechos importantes de la vida: suenan a una cosa cuando en realidad son otra. Lee el resto de esta entrada »

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aCí no, Rev…

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Así de torpe no, Rev! Estoy cansada de explicarte como me gusta que me toques.  Harta de señalarte los puntos que debes acariciar para que gocen  mis más minúsculos rincones. Y es que a caso no sabes hacerlo?!

Cada mañana al despertar, ella sentía un incontenible deseo de sentir placer, una sensación casi desesperante por gozar de cualquier manera. Ni el trabajo, ni los trámites, ni las urgencias más urgentes podían frenar aquella sensación que atrapaba a esta delgada mujer de piel rugosa en cada asomar del sol. Era una insaciable necesidad de saciedad de amor. Lee el resto de esta entrada »

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lA pRiNcEsA de lAs bOlaS dE oRO

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Allá por el siglo XIX en un recóndito lugar del norte de África -más precisamente en un palacio de la majestuosa e imponente Marrakech- una seductora y esbelta princesa, dueña del atributo de la absoluta elegancia, cometió el más peligroso de los pecados: omitir el deber hacer.

 [Ante todo, una salvedad: si desear la mujer del prójimo, mentir, robar o matar, son graves pecados, ya sabrá usted que la omisión del deber hacer es todavía más peligrosa pues su grandeza y amplitud se traducen en una trascendencia que otorga un valor agregado al pecado. Ello implica que su sacralidad atraviesa los ínfimos y minúsculos pecados de los que veníamos hablando y por ende los ocupa, los habita. Así las cosas, omitir el deber hacer es equivalente a cometer, no uno, sino diez pecados a la vez. Al mismo tiempo, simultáneamente, superpuestos, confundidos, enredados y enroscados. Horroroso panorama si los hay!] Lee el resto de esta entrada »

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cOmiDa tíPicAmEntE aRgeNtINa

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“Esta es una comida típicamente argentina” fue la antesala de aquel domingo familiar en un barrio al sur del abrumador Distrito Federal. “¿Típicamente argentina?” Qué extraño…yo he ido a muchos restaurantes argentinos y nunca lo había visto…” comentó de manera sutil pero irónica el único hombre de la reunión. En ese momento, el estereotipo de chanta, ladrón, mentiroso y vende verduras con el que habitualmente se caracteriza a los argentinos -y del que eventualmente uno intenta desprenderse- nos cabía a la perfección.  Cuando nos ofrecimos para hacer una comida “típicamente argentina” no  contemplamos la ineptitud culinaria de la que gozábamos y gracias a la cual desconocíamos la receta para unas “clásicas empanadas criollas”. Asimismo ignoramos el costosísimo precio de la carne e inadvertimos las limitaciones espaciales que impedían hacer un “habitual asado dominguero”. Lee el resto de esta entrada »

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